El otro día estaba en el aula de infantil de 3 años. Era el cumpleaños de una nena que repartió entre sus compañeros una chocolatina y un caramelo. Les explicamos a todos que no podían comérselo en clase, que esperaran a salir del cole y les pidieran permiso a sus padres.
Entonces la cumpleañera nos repartió también a su seño y a mi. En esas se giró un niño y me dijo en tono autoritario: ahora le tienes que preguntar a tu mami si te la puedes comer.
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